GEFOR
Galería de imágenes:
Virus de la Encefalitis Japonesa
Home Quienes somos FAQs Estatutos Fotos Consensos Novedades Buzón de contacto Links Encuestas Residentes Becarios Docencia Socios Colaboradores
SEIMC

Virus de la encefalitis japonesa:

El virus de la encefalitis japonesa (EJ) es un flavivirus transmitido por picadura de mosquito que está relacionado con el virus West Nile, el virus de la encefalitis de St. Louis, el virus de la fiebre amarilla y del dengue. Se han identificado 4 genotipos del virus de la EJ. Es una de las causas más importantes de encefalitis en Asia. Se estima que cada año ocurren unos 50.000 casos de EJ y con una elevada tasa de mortalidad (20-30%). En países endémicos afecta principalmente a niños, mientras que en los viajeros, aunque infrecuente, puede afectar a personas de cualquier edad.

Distribución: El virus de la EJ se distribuye por casi toda la zona de Asia y parte del Pacífico occidental. A principios del siglo pasado la enfermedad ocurría principalmente en zonas templadas de Asia como Japón, Corea, Taiwan y China, pero en las últimas décadas se ha extendido a zonas del sudeste asiático, India, Bangladesh, Sri lanka y Nepal y más recientemente a Saipán (Islas Marianas del Norte) y Australia. Varios factores parecen haber contribuído a esta extensión geográfica, como los cambios demográficos, ecológicos, climatológicos, en las prácticas agrícolas y en los flujos de aves migratorias, entre otros.

Transmisión: La transmisión ocurre mediante picadura de mosquitos infectados, siendo los mosquitos Culex (especialmente Cx. tritaeniorhynchus) los principales vectores de la infección. El virus EJ se mantiene en un ciclo enzoótico que incluye los mosquitos y varias especies de hospedadores vertebrados, principalmente cerdos y algunas aves. El hombre se considera un hospedador accidental, y en él no se desarrolla una viremia lo suficientemente significativa que permita pasar la infección a otros mosquitos. Por este motivo, los casos humanos importados a zonas no-endémicas no conllevan un riesgo significativo de transmisión posterior por mosquitos locales. En las zonas templadas de Asia, la transmisión es estacional, y la mayoría de casos ocurren en verano y otoño. En las zonas tropicales y subtropicales la transmisión ocurre durante todo el año, aunque puede aumentar durante la época de lluvias. El riesgo de transmisión es mayor en zonas rurales (con arrozales y granjas porcinas).

Clínica: La mayoría de las infecciones humanas son asintomáticas y se estima que <1% de los infectados desarrollarán la enfermedad clínica tras un período de incubación de entre 5 y 15 días. La manifestación más frecuente es una encefalitis aguda, aunque, especialmente en los adultos, también están descritas formas que cursan de manera más leve con meningitis aséptica, cefalea o un síndrome febril inespecífico. Las crisis comiciales son frecuentes en los niños y algunos pacientes debutan con un síndrome extrapiramidal o incluso una parálisis flácida aguda y sin afectación a nivel de conciencia inicialmente (aunque una proporción de pacientes desarrolla una encefalitis de forma más tardía). La mortalidad es significativa y las secuelas neurológicas o psiquiátricas se han descrito hasta en un 50% de los supervivientes.

Diagnóstico: La infección por virus EJ se puede asociar a leucocitosis, anemia, trombopenia, alteración del perfil hepático e hiponatremia, aunque estos hallazgos son inespecíficos. El examen del líquido cefalorraquídeo (LCR) suele mostrar pleocitosis linfocitaria y proteínas elevadas. La resonancia magnética cerebral es la técnica de imagen de elección para revelar posibles anomalías orgánicas, generalmente localizadas en tálamo, ganglios basales y tronco del encéfalo. El diagnóstico se basa en la detección de IgM específica frente al virus EJ en LCR o suero (una IgM elevada en suero también puede detectarse en los casos asintomáticos y en los recientemente vacunados frente a EJ). Habría que recordar que en los pcientes con antecedentes clínicos de otras flaviviriasis (dengue ...) o de vacunación reciente frente a la fiebre amarilla la serología puede ser difícil de interpretar debido a reacciones cruzadas. El diagnóstico definitivo se puede realizar mediante técnicas de detección de ARN viral y de aislamiento del virus, aunque el rendimiento suele ser bajo, debido al período corto de viremia. El diagnóstico diferencial de la EJ incluye otras causas de encefalitis víricas, otras infecciones del SNC, además de otras causas no infecciosas.

Prevención y control: Existe una nueva vacuna inactivada aprobada para uso en personas mayores de 17 años y que está pendiente de aprobación para menores de esa edad. Puesto que el riesgo de EJ es bajo en viajeros de corta duración a zonas endémicas (aproximadamente 1 caso por millón de viajeros a Asia) se deberá hacer una valoración individualizada de riesgo/beneficio previa a la recomendación de la vacuna, teniendo en cuenta que en viajeros de larga estancia a zonas rurales con transmisión activa de EJ el riesgo aumenta y se va acercando al de la población local susceptible. En Asia hay otras vacunas disponibles (tanto inactivadas como vivas atenuadas). Se recuerda además la importancia de las medidas barrera anti-artrópodos para prevenir la EJ y otras infecciones.


Documentos de interés en Encefalitis Japonesa


  • Revisión de la Enfermedad
    The Center for Food Security & Public Health. 2007
  • Información para el Viajero
    Ministerio de Sanidad y Política Social. Spain


  • La difusión del conocimiento científico de este sitio web así como su gestión y mantenimiento es posible gracias a la publicidad en ella contenida.

    Mapa distribución del Encefalitis Japonesa. Año 2008. WHO CDC.


    © GEFOR Julio 2011

    La información proporcionada por GEFOR ha sido planteada para apoyar, no reemplazar,
    la relación que existe entre un paciente / visitante de este sitio web y su médico