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Oncocerca volvulus


El baile de Onchocerca










La oncocercosis de transmite sólo dentro de una zona geográfica limitada de África tropical, Latinoamérica y la península Arábiga. Existen dos tipo de enfermedades. Las descripciones clínicas clásicas de queratitis, coriorretinitis, una dermatitis muy inflamatoria y nódulos subcutáneos se basan en las observaciones realizadas en pacientes expuestos durante toda la vida, y con una exposición inmunológica prologada al agente etiológico de la oncocercosis, Onchocerca volvulus.

Con el aumento de los viajes a estas zonas de los países en desarrollo de personas no inmunes, están surgiendo descripciones de un síndrome diferente de oncocercosis en visitantes que permanecen cortos períodos de tiempo en las zonas endémicas. No sólo hay una heterogenicidad inmunológica entre personas que residen en áreas endémicas y las que viven en zonas no endémicas, sino que los residentes durante períodos cortos tienen infecciones leves. Además, generalmente buscan atención médica más pronto en el curso de la enfermedad.

Microorganismo: Onchocerca volvulus es uno de los ocho nematodos filariásicos que pueden infectar a los humanos y es el único del género Onchocerca.

Diagnóstico:

Evaluación clínica: Tiene una distribución geográfica bien definida, pero debido a que ésta se solapa con la de otros parásitos filariásicos (O. volvulus, Loa loa, Mansonella pertans, Mansonella ozzerdi y Mansonella streptocerca producen síndromes que se solapan), una buena historia sobre viajes o lugar de residencia evitará la realización de pruebas diagnósticas innecesarias en aquellos que no hayan estado expuestos.

En las sospechas de oncocercosis, la historia se debe centrar en la duración y en la intensidad de la exposición y en su cronología con respecto al período de incubación, que puede ser de 2 años o superior.

Una minuciosa exploración física puede detectar: 1) La dermatitis localizada, que a menudo ocurre en los glúteos, asociada a O. volvulus o a M.streptocerca; 2) los nódulos subcutáneos, o 3) los edemas de Calabar de la loiasis. Una palpación exhaustiva de todas las cadenas ganglionares, incluyendo las inguinales, ayuda al diagnóstico de Wuchereria bancrofti, O. volvulus o M. streptocerca . La exploración con lámpara de hendidura es necesaria para descartar una posible oncocercosis, aunque su rendimiento es bajo. El paciente se debe sentar primero durante 10 minutos con la cabeza arqueada hacia delante para permitir que las microfilarias situadas en la parte posterior e inferior se hagan visibles. La angiografía con fluoresceína es el medio más sensible para detectar las lesiones coriorretinianas tempranas.

Diagnóstico de laboratorio: El diagnóstico depende frecuentemente de la demostración parasitológica de microfilarias de 220-360 μm de longitud en los cortes de piel. La demostración mediante biopsia o ecografía de los parásitos adultos en cualquier nódulo existente puede ser diagnóstica.

a) Cortes de la piel: Las microfilarias cutáneas se pueden detectar de manera óptima con los cortes de la piel que llegan a las papilas dérmicas. Este tipo de biopsia cutánea utiliza bien una cuchilla de afeitar para cortar un pequeño fragmento de piel que se ha levantado con una aguja o bien un instrumento de biopsia corneoescleral que obtiene 1-2 mg de piel libre de sangre.
Se realiza un recuento al microscopio de las microfilarias con elevada motilidad de seis biopsias, una de cada escápula, cresta ilíaca, y cara lateral de la pantorrilla, tras incubar las biopsias cutáneas con salino en pocillos de microplacas a 37ºC.

En infecciones masivas, las microfilarias móviles son visibles emergiendo de la biopsia cutánea en un microscopio de bajo aumento en 10-60 minutos, pero las biopsias negativas deben cubrirse para evitar la evaporación y revisarse periódicamente durante al menos 24 horas.

Una persona con una infección masiva puede tener hasta más de 100 microfilarias por mg de piel. En África, la rentabilidad más elevada será de la cresta ilíaca y en Latinoamérica de la escápula. En expatriados, la mayor parte de las personas infectadas no tienen microfilarias en la piel y aquellas que lo hacen tienen un número muy bajo.

La biopsia profunda con punch de la piel no es necesaria, y múltiples cortes de la piel tendrán una rentabilidad más alta que con una biopsia profunda traumática realizada al azar.

La sangre que contamina un corte de la piel puede dar lugar a que una de las microfilarias transmitidas por la sangre se escape a la muestra, lo que ocurre con más frecuencia con M. ozzardi (Que vive en los capilares superficiales). Si el paciente ha estado en una zona endémica para M.streptocerca, es necesario fijar la piel y teñirla para identificar las microfilarias. En contraposición con M.streptocerca, las microfilarias de O.volvulus tiene núcleos anteriores que se sitúan juntos, un espacio caudal sin núcleos y una cola en forma de huso con una punta fina. M.streptocerca se encuentra con más frecuencia en los cortes de piel que se toman en la parte superior del tronco.

b) Examen sanguíneo:

c) Orina y otros fluidos:

d) Demostración del parásito adulto:

e) Serología:

f) Recuento de eosinófilos y concentraciones de IgE:

g) Examen ecográfico:

h) Test de Mazzotti:

Problemas diagnósticos:





















Distribución geográfica mundial
de la oncocercosis


© GEFOR Octubre 2012

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