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Larva Migrans cutánea
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La larva migrans cutánea, o erupción reptante, es una erupción cutánea serpinginosa producida por una fase infecciosa de la larva de los anquilostomas animales. generalmente los anquilostomas del perro y del gato Ancylostoma caninum y Ancylostoma braziliense.

Las larvas de la primera fase eclosionan de los huevos embrionados eliminados con las heces de los animales y maduran en el suelo a larvas infecciosas de la tercera fase. Estas larvas invaden directamente la piel cuando las personas caminan descalzas o tienen otro contacto cutáneo directo con tierra contaminada en zonas frecuentadas por animales domésticos infectados (el hombre es un huésped circunstancial).

La larva migrans cutánea es más prevalente en los niños y en los climas húmedos y cálidos. Hay que tener en cuenta que es el problema dermatológico más frecuente que afecta a los occidentales después de viajar a países tropicales. Alrededor de la cuarta parte de los viajeros tienen síntomas durante más de un mes antes de acudir al médico con hallazgos de larva migrans cutánea.

Después de la invasión percutánea, las larvas migran por la dermis superior, produciendo lesiones inflamatorias eritematosas que se forman a través de los tractos tortuosos, que pueden avanzar varios centímetros al día. Estas lesiones intensamente pruriginosas suelen afectar al pie y a la extremidad inferior, aunque pueden ocurrir en cualquier parte del cuerpo y ser persistentes.

Las personas previamente sensibilizadas pueden experimentar una respuesta alérgica más grave (síndrome de Löffler caracterizado por infiltrados pulmonares transitorios con eosinofilia periférica), con formación posterior de vesículas y de ampollas. Es rara la eosinofilia y una concentración elevada de Ig E.

Las larvas de los anquilostomas animales no maduran en los humanos, y si no se tratan mueren en varias semanas con resolución de las lesiones cutáneas.

Diagnóstico: Es clínico (exploración física característica). La biopsia cutánea tienen poca especificidad.

Tratamiento: El tiabendazol tópico, el albendazol oral y la ivermectina oral tienen una eficacia superior al 90% en la disminución de los síntomas y son preferibles al tiabendazol oral debido a la elevada frecuencia de efectos advesos de este último.

Prevención: Es necesario reforzar las medidas higiénicas en la eliminación sanitaria de las excretas, excluir los perros de las áreas de baño y de juego infantil.


© GEFOR Junio 2011

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