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Profª. Maroto Vela
Carmen Maroto, catedrática del departamento de Microbiología de la Universidad de Granada, ha señalado que para poder considerar a una subespecialicidad como tal debe reunir una serie de requisitos: tener unos conocimientos, habilidades y actitudes añadidas a la especialidad; que la conforme un número adecuado de profesionales, y que tenga un interés sanitario real. Para Maroto -que ha intervenido en el curso El nuevo marco regulador en la formación de especialistas sanitarios, organizado por los ministerios de Sanidad y Educación y la Fundación AstraZéneca en El Escorial-, es necesario "pulir y desarrollar la normativa de las áreas de capacitación específica", puesto que ya cuentan con la base legal que establece la Ley de Ordenación de las Profesiones Sanitarias y según la cual se debe demostrar al menos cinco años de ejercicio en la subespecialización.
A pesar de esta firme apuesta por la superespecialización, Maroto ha expresado su inquietud por que se produzca una excesiva fragmentación. En este sentido, Luis Munuera, presidente de la Comisión Nacional de Cirugía Ortopédica y Traumatología, ha señalado que se podría llegar al punto de que "no se pueda tratar el ganglión si no se es subespecialista en manos".
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"Las áreas de capacitación específica, como ocurrió con las especialidades, deben responder a necesidades profesionales, sociales, sanitarias y científicas que las justifiquen", ha agregado Munuera.
Por su parte, tanto Emilia Sánchez Chamorro, subdirectora general de especialidades en ciencias de la Salud del Ministerio de Sanidad, como Alfonso Moreno, presidente de la Consejo Nacional de Especialidades y director del curso, han señalado que "una nueva técnica no debe crear una nueva especialidad. Hay que formar especialistas que sepan utilizar esa técnica". Y han puesto como ejemplo las urgencias y la reproducción asistida, "que tienen más que ver con lo laboral que con la especialidad", ha añadido Moreno.
La tendencia a la subespecialización choca con el proyecto de directiva para la libre circulación de profesionales, en la que se plantea la fusión de especialidades por troncos y la exclusión de aquéllas que no existan en al menos dos quintos de los Estados miembros, ha recordado Sánchez Chamorro (ver DM del 5-VII-2004).
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