|

Prof. Gutiérrez Altés
Aristóteles solía afirmar que las mujeres tenían menos dientes que los hombres, pero a pesar de haber contraído matrimonio en dos ocasiones (Pitias, que falleció, y Erpilis, en segundas nupcias), nunca se tomó la molestia de certificar su afirmación examinando la dentadura de sus esposas. Si lo hubiera hecho probablemente no habría insistido en su error. "La certificación es una necesidad para los laboratorios. Los clínicos se quejan mucho de que no les llegan los resultados, pero cuando nos ponemos a analizar las incidencias descubrimos que en el 90 por ciento de los casos el laboratorio hizo perfectamente bien su trabajo. Nuestras tareas son mucho más sistemáticas: estamos acostumbrados a utilizar metodologías y por eso hemos accedido con más facilidad que otros servicios a a las certificaciones. Ya gestionábamos la calidad, pero faltaba plasmarlo en un soporte de papel", ha explicado a Diario Médico Avelino Gutiérrez Altés, jefe de Microbiología del Hospital Universitario La Paz, en Madrid, que ha logrado la certificación ISO 9001:2000 para su servicio.
Su obtención asegura que el sistema de gestión de la calidad del servicio es correcto. Gutiérrez Altés considera que, a corto plazo, "los servicios que no estén certificados no tendrán credibilidad, pero no sólo de cara al enfermo, sino también a nuestro cliente interno".
|
|
Comparaciones
La microbiología es susceptible de encabezar un ranking de servicios comparables. Todos utilizan los mismos parámetros en temas críticos y siguen las mismas normas internacionales en su trabajo diario. "Hemos entrado en una nueva era y la certificación es lo primero que un servicio debe hacer cuando quiere compararse".
Además, el sello de calidad añade valor a la cadena productiva, ya que eleva el nivel de excelencia: "Cualquier estructura debería tener certificada su calidad. En nuestro caso ha servido como dinamizador del sistema de gestión de la calidad. Tenemos todos nuestros procedimientos normalizados de trabajo (PNT) -alrededor de 45- validados y con una perfecta trazabilidad del proceso. De este modo podemos analizar los procesos y ver los PNT que existen para cada diagnóstico, si están obsoletos o se han mejorado"
El siguiente paso en la mejora continua tiene nombre y fecha: "En un plazo máximo de dos años queremos acreditarnos. Hemos hecho un gran esfuerzo y si no continuamos es posible que la gente se acomode y no sigamos creciendo. En cualquier caso, antes queremos llegar al nivel bronce del modelo europeo de calidad".
En cuanto al proceso de certificación, Gutiérrez Altés dice que "lo que más nos ha costado ha sido el arranque. Lo más fácil ha sido la auditoría, aunque estábamos muy nerviosos. Al final, como habíamos hecho bien las cosas, sólo tuvimos dos pequeñas no conformidades".
La fase preanalítica
El Servicio de Microbiología de La Paz es el segundo que se certifica. El primero fue el del Gregorio Marañón, de Madrid. En ambos casos, uno de los principales caballos de batalla fue la fase preanalítica: "Da igual si mi trabajo tiene una excelencia que raya en lo perfecto si la muestra que llega al laboratorio no se ha tomado mediante el procedimiento correcto o no se ha conservado a la temperatura idónea. Hemos diseñado un manual de manejo de muestras y lo hemos difundido en nuestra área, pero al mismo tiempo somos conscientes de que sin un control interno los resultados también serían incorrectos", ha explicado a DM Avelino Gutiérrez Altés, jefe de Microbiología de La Paz.
|