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En la antigua India se utilizaban una gran cantidad de remedios vegetales en diferentes formas farmaceúticas, muchas de las cuales se han conservado en las farmacopeas modernas.

La concepción de la enfermedad, su interpretación y su tratamiento en la antigua India tiene dos etapas claramente definidas. En los textos religiosos contenidos en los Vedas, llevados a la India por los arios y cuyos fragmentos más antiguos se remontan al segundo milenio a.C., domina la idea del castigo divino como causa de enfermedad, considerada al tiempo como desorden físico y moral; en el Rig Veda (año 1500 a.C.) aparece descrita la tuberculosis como yasksma, dedicándose a su curación un himno completo.

Los escritos médicos posteriores como el Carakasamhita y el Sucrutasamhita, ofrecen una explicación más "racional", aunque la voluntad divina y la intervención mágica o demoníaca también son consideradas como causa etiológica, mientras que las condiciones climáticas y las circunstancias cósmicas son tenidas como factores favorecedores. Es precisamente en estos textos donde se describen diversas epidemias, se detallan infecciones de tipo dermatológico, como la lepra - a la cual se atribuye carácter hereditario -, se comentan algunos cuadros de localización interna como la tisis y se dan normas higiénicas.

En el entorno popular se consideraba que las divinidades podían provocar las enfermedades, pero que también eran capaces de acabar con ellas, por lo que el capítulo de devociones a las divinidades particulares de cada enfermedad -entre las que se encuentran algunas de carácter infeccioso -, así como el de las supersticiones ante las epidemias, era bastante amplio entre los hindúes.

Las plantas eran utilizadas muchas veces por su carácter mágico de forma profiláctica, aunque ello no impedía que se aprovecharan sus propiedades naturales. La farmacopea de la India fue muy similar a la de Mesopotamia y Egipto con algunas aportaciones autóctonas y desde tiempos antiquísimos se preparaban y utilizaban más de una veintena de formas farmaceúticas distintas. Hoy se considera que más de la mitad de los productos vegetales que recoge la farmacología moderna procede de la antigua India, ocupando las liliáceas un papel sobresaliente entre los llamados "antibióticos naturales", especialmente en lo que se refiere al ajo, la cebolla y el aloe.

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© GEFOR Marzo 2006