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La pandemia a finales del siglo XVII exigió la construcción de extramuros de algunos hospitales para los enfermos de peste.
El grabado en cobre de J.A. Friedrich nos muestra un complejo hospitalario ejemplar en una pequeña isla en la confluencia del Regen con el Danubio en Ratisbona.
La división en edificios especiales para mantener aislados a los pacientes, barracas para convalecientes, almacenes y residencias para médicos, personal asistencial, pastores protestantes y curas católicos constituía, sin lugar a duda, una novedad para la época.
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