Gregorio Baquero Gil, nació en la muy madrileña calle de Barbieri, antes del Soldado,
el 28 de noviembre de 1903. Tras una niñez marcada por una gloriosa expulsión del Colegio de los Escolapios de
la calle de Hortaleza y una brillante juventud anarcoide forjada en los muchos cafés de la Villa, entra en la
Facultad de Medicina de la Universidad Central, donde llega a hacerse, gracias a su despego a las aulas y a su
apasionado interés por libros y enfermos, un excelente médico.
A finales de los años veinte es ya Médico Interno del Hospital del Rey, donde se especializará
en los aspectos del diagnóstico clínico y de laboratorio de las enfermedades infecciosas. En 1934 entra por oposición
en el Cuerpo de la Sanidad del Estado, y se hace cargo de la Dirección del Laboratorio del Hospital del Rey, en el que
permanecerá a lo largo de toda su vida profesional.
Durante la Guerra Civil es nombrado Profesor Encargado de la asignatura de Higiene y Sanidad de la
Universidad Central, función que justificó su inhabilitación en la postguerra para puestos directivos.
Su labor profesional, recogida en muchas publicaciones científicas, es muy importante, con aportaciones significativas
al diagnóstico bacteriológico, parasitología, enfermedades infecciosas y citología diagnóstica. Magistral docente,
distribuyó sus conocimientos a multitud de alumnos, en unos años de enorme carencia científica en el país.
No puede evitar ser nombrado en la segunda mitad de los años cincuenta Presidente de la Academia Médico-Quirúrgica Española. Mantuvo hasta el fin de sus días una capacidad intelectual prodigiosa, combinando sus intereses médicos con su pasión por la filosofía. Sus inmunerables escritos de análisis filosófico, de una claridad luminosa, se basan siempre en la combinación del planteamiento escéptico con el rigor racional de la filosofía crítica. Murió en Madrid el 22 de enero de 1993.
LABORATORIO DE RETAGUARDIA
(Diario de la guerra en Madrid, 1936-1939)
"No veo más que incognitas. Me siento en la duda. Ahora, esta duda
no me inquieta gran cosa, porque hay una cosa de la que no dudo: Que mi conciencia de hombre nada tiene que reprocharme."
Gregorio Baquero. 20 de Junio de 1937.
Más información en el email: mbaquero.hciii@salud.madrid.org