Fue expuesto en el Salón de París de 1885, aunque pintado 10 años antes.
Carrière fue amigo y compañero de Auguste Rodin, tuvo una exitosa carrera, aunque posteriormente no llegase a ser muy conocido. Pintó escenas domésticas, como este trabajo, muchas veces usando a su propia familia como modelo.
Su trabajo apela a los colores sutiles con refinadas pinceladas que capturan la intimidad del momento.
El niño está despierto pero inmóvil, con una cara hinchada, ruborizada y brazos flácidos; la madre permanece casi invisible detrás del niño dándole un silencioso beso.
El nivel técnico del artista es obvio en la calidad de las caras retratadas del pequeño y de los otros niños y en detalles como la copa o la cuchara sobre la mesa, la piel del perro, o la manta bajo la silla de la madre