"Sorprende la capacidad del músico para crear incluso en las peores condiciones de salud," asegura el profesor Manuel Gomis, autor, junto con la doctora Beatriz Sánchez Artola, del libro "Las enfermedades infecciosas y la música", en el que se aborda en profundidad la conexión entre la producción artística y la evolución de la enfermedad de los grandes de la música clásica.
La obra, editada con la colaboración de Bristol-Myers-Squibb, abarca todo el milenio y retrata a cuarenta grandes figuras de la historia de la música que sufrieron a lo largo de su vida penosas enfermedades, en su mayoría contagiosas.
También se comentan la variedad de diagnósticos de que, en muchas ocasiones, fueron objeto y se intenta arrojar, con los conocimientos actuales, algo de luz sobre el origen de los males que les aquejaron. No obstante, la doctora Sánchez Artola advierte que los datos médicos de la mayoría de los grandes músicos del pasado son obviamente escasos, cuando no voluntariamente falseados. Gran parte de la información disponible proviene de la tradición oral o del legado epistolar y sólo en contadas ocasiones se dispone de documentos fidedignos y autopsias, de las que no siempre nos cabe la certeza de que fueran rigurosas.
El crítico musical y prologuista del libro Arturo Reverter opina que el resultado de la suma de los conocimientos médicos de los autores con su gran afición a la música permite al lector seguir más de cerca la peripecia vital y artística del creador y la indiscutible interacción existente entre ambas. Para el melómano el libro plantea cuestiones que no suelen conocerse y que, sin embargo, están muy íntimamente ligadas a la obra de estos grandes genios. Además, los autores han sabido combinar, por un lado, la percepción estética de la obra con los aspectos más científicos, y por otro, un tono de divulgación con un lenguaje siempre riguroso.